En noviembre del 2018 acudía yo a Bilbao para asistir a la gala de los European Music Awards con la única intención de ver cómo la leyenda de la música Janet Jackson recibía el Global Icon Award por su extensa y exitosa carrera. Debo reconocer que yo no tenía ningún interés por el resto de artistas que actuarían aquella noche, sinceramente porque en los últimos años he estado bastante desconectada de las nuevas tendencias musicales. Lo que no me esperaba entonces es que iba a salir de allí impactada por una artista que en ese momento estaba ya revolucionando a la industria.
Yo no conocía nada de Rosalía. Había escuchado sin mucho interés una canción suya en Operación Triunfo mientras la cantaba la concursante Amaia Romero acompañándose al piano, dando muestras al mundo de su buen gusto y sus conocimientos musicales. Pero no le presté mucha atención a aquella melodía tan flamenca que no entraba dentro de los estilos que yo suelo escuchar. En ese momento yo era como Aitana cuando Amaia le preguntó: “¿Te gusta Rosalía?”, y Aitana contestó: “¿Quién?”
Pero entonces acudí a ese evento de la MTV en Bilbao y de pronto apareció ella, una joven poderosa, carismática, que sujetaba con desafío la puerta de la parte trasera de un camión mientras entonaba la letra de una extraña melodía que hablaba de malos tratos: “De Aquí No Sales”. No había pasado ni un minuto cuando comenzaron las primeras notas de “Malamente”, una canción absolutamente rompedora que al parecer todo el mundo conocía. Y esa mujer talentosa, de la que yo aún no sabía ni el nombre, salió del camión y comenzó a bailar acompañada de unas bailarinas que adornaban de manera brillante sus enérgicos pasos sin hacerle nada de sombra. Una coreografía brutal que hacía lucir aún más si cabe una canción aparatosa e inclasificable, así como la voz y los jaleos de Rosalía, me hicieron ver que estaba ante una artista que de momento ya no me dejaba indiferente.
Desde entonces la he seguido en cada nuevo trabajo suyo esperando que en cualquiera de ellos fallara. Leyendo bulos sobre ella en los que la acusan de apropiación cultural, de ser un producto meramente comercial, una oportunista pretenciosa, y mil cosas más que solo muestran desconocimiento y envidia. Pero trabajo tras trabajo Rosalía demuestra tener una mente abierta, instruida y creativa como pocas. Y ante su talento te tienes que rendir. Porque te podrá gustar o no, dependiendo de qué estilos de música o qué tipo de artistas te lleguen, pero lo que no se le puede negar es una enorme capacidad creativa e innovadora.
Y yo solo puedo decir: gracias Rosalía por llegar al mundo de la música para enriquecerlo y revolucionarlo.
